Gros

Braco hungaro

Esta raza de perros de origen húngaro es utilizada de forma habitual para la caza o como perros de compañía. Los canes de esta raza gozan de una gran musculatura y son muy activos, por lo que requieren ejercicio diario para estar en perfecto estado físico y mental.

Otra de sus características, además de la excelente movilidad en terrenos difíciles y en agua, es su poderoso olfato. El nuestro se llama Gros (es un macho) y es un perro leal y muy entregado. Está muy musculado y responde muy bien a las instrucciones. Gran buscador de trufas, podéis ver en el vídeo su carácter obediente y trabajador.

Entrando un poco es la historia de la raza habría que señalar que, en sus orígenes, sirvió de perro de caza en las tierras bañadas por el Danubio. Fue el resultado de la mezcla de varios cruces y del uso de las técnicas de cría selectiva, que buscaban desarrollar un perro resuelto en el arte de la cetrería, rastreador inagotable para la caza y muy hábil en sus movimientos.

Como curiosidad, estuvo a punto de desaparecer en sendas guerras mundiales. Aunque sobrevivió y, poco después, a mediados del siglo XX, fue exportado a Estados Unidos y consiguió afianzarse como raza de compañía al otro lado del Atlántico.

Mora

Labradora

Esta raza hizo el viaje a la inversa y su origen se halla en el este de Canadá. Es sin duda una de las razas más extendidas por el mundo y es que son perros muy afables, nobles y gentiles. Su inteligencia también es especial. Sin duda, dichas cualidades hacen que sus ejemplares se hayan multiplicado de forma tan prolífica.

A través del adiestramiento, se consigue sacar a la luz todo el talento de estos perros que son, por otro lado, muy trabajadores y que, por dicho motivo, son utilizados con frecuencia por la Brigada de estupefacientes, por los TEDAX y por operativos de rescate.

La nuestra se llama Mora y es completamente negra. Es muy divertida y feliz, y es muy buena marcando las trufas. Siempre camina por el campo con el hocico a ras de suelo, buscando el próximo diamante.

En relación con el origen de la raza, se dice que en el siglo XVI fue cuando surgió el Perro de San Juan, precursor de la raza, en la isla de Terranova. A pesar de ello, tuvieron que pasar tres siglos, hasta el siglo XIX, cuando en Dorset, Inglaterra, se desarrolló la raza que conocemos en la actualidad.

Tina

Pointer

El pointer se ha utilizado históricamente como perro de caza. Su origen se sitúa en Inglaterra y se remonta al siglo XVII. Fue diseñada mediante la cría selectiva para conseguir una raza perfecta para la caza.

Con agilidad, velocidad, y muy buen olfato. Muchos lo califican como “el perro de caza por excelencia”. Hay ciertas dudas acerca del perro precursor, pero hay tres corrientes distintas: unos defienden que desciende del braco inglés, otra corriente del braco francés y, finalmente, una tercera que mantiene su procedencia del braco español. No hay consenso acerca de la paternidad de esta estirpe.

Nuestra pointer Tina es muy joven, con todo lo que eso conlleva: revoltosa y nerviosa. A pesar de esos inconvenientes propios de su juventud, ya domina el arte de la trufa. Es, sin duda, la perra más cariñosa de las tres y siempre busca mimos además del premio.

La raza a nivel físico tiene una serie de características marcadas: sus patas musculadas y bien desarrolladas le otorgan potencia y aceleración, muy útiles para la caza en terrenos abiertos y planicies. Tiene un pelaje fino y liso, y un tórax ancho. En cuanto a los colores hay una gran variedad de mezclas: blancos, negros, pardos, moteados, etc.